27.12.08

Navidad

Odiar la Navidad está de moda. Y mira que me jode ir a la última, pero no me dan opción.

Hay cosas que pueden llegar a gustarme como las luces estáticas de color blanco resiguiendo fachadas por todos lados (las intermitentes de colores ya son otra historia), o que la gente encuentre en estas fechas la excusa idónea para reencuentros familiares.

Pero odio que todo el mundo tenga fiesta y que todos decidan salir como alma poseída por el diablo a comprar regalos por simple obligación y que en consecuencia hasta para comprarte una bolsa de pipas tengas que hacer cola.
Odio ser parte de esa masificación sin darme cuenta y llegar a sentir que se acaba el mundo si alguien se queda sin regalo porque yo he sido muy perezosa o no me he acordado de comprarlo.

Pero lo peor de todo, lo que más odio en estas fechas es que a la hora de abrir los dichosos regalos que tantos sudores han costado, todo el mundo siga un orden. Cada uno espera su turno, a regañadientes, porque alguien siempre decide seguir un puñetero orden, para que lo demás no se pierdan detalle de la cara y la reacción de la persona en cuestión al quitar esos papeles tan rojos y útiles.

Para mí, esos segundos, son pura concentración: Intento aislarme de todo y pensar que estoy abriendo una caja llena de billetes a todas partes del mundo que voy a poder usar sólo si interpreto bien mi papel. Pero una vez abierto el regalo...suele ser difícil seguir con la farsa.

A veces me gustan, a veces cuela que me han gustado.
A veces noto como las expresiones de la gente me gritan que no doy una, a veces simplemente prefiero no mirar.




19.11.08

La suerte está echada

Quién sabe cuántos prados al galope, cuántos lugares visitados, cuántas pociones tomadas, cuántas magias aprendidas,... cuántos orcos aniquilados.

Puede que me pasase en Londres días jugando a lo que mis compañeros de piso llamaban "matar orcos". Aprendiendo a manejar mi personaje, cogiéndole cariño, demostrando que todo lo podía, ayudándole a matar a sus enemigos, dándole pociones revitalizantes cada vez que se encontraba débil, cuidándole...

¿Y luego qué? Luego he estado meses sin todo lo anterior, creyendo que esa época de mi vida ya había pasado, que he crecido y a mis 23 años ya no puedo echar de menos esas cosas.

Pero hace relativamente poco me sorprendo intentando instalar en mi ordenador esto.
Si, señoras y señores ¡la matanza de orcos no ha terminado!
Hay nuevos personajes, hay dioses, hombreslobo, nuevas misiones, mejores gráficos y un sinfín de cambios que ¡Mecagoentodoloquesemeneayenloinmóviltambién! al parecer mi portátil no tolera.


Ancaria sigue en peligro y yo no puedo hacer nada.
Espero que otros la cuiden por mi.


ALEA IACTA EST!



13.10.08

Berlín Express

Nuestro billete dice: Barcelona (GRO) – Hamburg… pero por alguna extraña razón aterrizamos en Lübeck. Indagamos cómo llegar al centro de Hamburgo y nos dicen que lo primero es llegar al centro de Lübeck.
Nos mojamos y preguntamos a todo ser viviente mientras intentamos encontrar la estación. Una vez allí cogemos un tren hacia Hamburgo.
Llegamos y antes de ir a ningún otro sitio nos encargamos de comprar el billete hacia Berlín. La primera sorpresa llega cuando nos damos cuenta que para ir a Berlín volvemos a pasar por Lübeck. ¡Perfecto! Unos 11 € para retroceder.
Nuestro tren sale a la 1h, damos una vuelta intentando (sin éxito) visitar algo interesante en Hamburgo, pero volvemos pronto para no perder nuestro medio de transporte.
A las 12:50 h nuestro tren sigue sin aparecer en la pantallita azul, cosa que nos pone nerviosas… Preguntamos. La primera persona que vemos es un conductor de trenes: doy un par de golpecitos en su ventana y con ese gesto en mi cara, que según yo significa “ayúdame, por favortelopido”, aplasto el billete contra la ventanilla y con el dedo índice de la otra mano lo señalo. El hombre se levanta y yo encojo los hombros.
Sale del tren y nos explica, mientras nos acompaña a un punto de información cercano, que nuestro viaje no se va a producir hasta las 6 am. Por suerte, nuestro billete inútil no es tan inútil, y nos servirá para el próximo viaje.
No nos molestamos en buscar un sitio para dormir ya que la estación está provista de una magnifica caseta, en la que aparte de calientes, estamos incómodas y acompañadas.
A las 6 am nos despertamos nos incorporamos para emprender de nuevo nuestra aventura. Subimos al vagón y dormimos aproximadamente unas 4 horas. Mucho más que durante la noche anterior. A las 10 am bajamos en una parada llamada Berlín Standau… Ese segundo nombre fue el causante de que tuviésemos que esperar diez minutos primero, … y veinte después de darnos cuenta que el tren que se despedía a nuestras espaldas era el siguiente en dirigirse a nuestro destino.
2 paradas más y ¡por fin llegamos a Berlín!
Ahora falta encontrar el famoso Hostel en el que se hospeda nuestra amiga. Probamos en los puntos de información, pero si quieres un mapa lo tienes que comprar en las tiendas de información – Llamadme rácana pero nos apañamos sin uno-.
Después de un rato andando y mirando cartelitos por todos lados encontramos el metro U-Bahn, nos compramos nuestro bono de un día por 6’50 € y bajamos en la parada más cercana al Hostel. Al salir, la famosa “Köpenicker Str.” tiene dos sentidos: evidentemente nosotras escogemos el que no es para luego retroceder hasta ver ese cartelito que hizo que nuestras caras se iluminasen “A&O HH”. Entramos, negociamos con la recepcionista el juntarnos las 2 en la misma habitación que Anna y tras un rotundo fracaso nos reencontramos con nuestra amiga. La chica nos pone en habitaciones contiguas. Anna nos pone las pilas y al mínuto a las 2 horas ya estamos visitando la ciudad. Pateamos sin piedad (…….) cenamos en un Italiano y vamos a un bareto Dark donde un chico nos confunde con locales. Flipamos.
Regresamos a nuestra nueva casa y dormimos EN UNA CAMA!!
Al día siguiente volvemos a ser turistas normales, pero a las 3 pm estamos de vuelta para averiguar qué ruta debemos seguir ahora.
La recepcionista del Hostel, la persona más atenta y amable con la que me he topado en mucho tiempo, hizo las mil y una para encontrar un transporte al aeropuerto de Bremen.
Así que retornamos vía bus a la estación central y cogemos el tren.
Como todo iba demasiado bien y teníamos que hacer unos cuantos transbordos, nos bajamos en la parada que no era, teniendo que esperar 2 horas para el próximo y ÚLTIMO tren. Finalmente y tras mucha tensión llegamos a Bremen, donde, a falta de tranvías, deberíamos caminar sin rumbo durante 20 minutos para encontrar el aeropuerto.
Hartas de todo, con sueño y con ganas de sentirnos con la seguridad de que regresaríamos a casa, pedimos un taxi. Al ver el aeropuerto pensamos que nuestra pesadilla había terminado, pero no.
El aeropuerto estaba cerrado, eran las 2 am, llovía, hacía frío y cargábamos nuestro equipaje (que tanta falta nos había hecho). Un hombre que consideré un mendigo nos preguntó si esperábamos a que las puertas se abrieran. Ante nuestra respuesta nos sugirió que le dijésemos a la policía que nos dejase entrar. Nos quedamos un poco en shock pero fuimos avanzando hasta que Roser averiguó que una pareja que llegaba se disponía a hacer exactamente lo que el mendigo nos había recomendado. Dormimos cómodamente en las butacas del aeropuerto y horas después estábamos en casa.

18.9.08

... y duermo

Me despierto con el estomago en la garganta.
Me incorporo y me lo trago con tal ansia que al caer deja un dolor en mi vientre del que no me recuperaré en todo el día.
Mis ojos dudan, van de un lado a otro y no saben si parar de buscar.
Respiro. No pienso en nada. Respiro.
Me vuelvo a tumbar y, dependiendo del día, río por no llorar o lloro por no reír.
Pienso a una velocidad que no sigo y acabo por no entender nada.

Vuelvo a dormirme.



4.9.08

No puedo dormir

No puedo dormir
Truco: Jugar a la DS.

No puedo dormir
Truco: Intentarlo.
No puedo dormir
Truco: Mecerme
No puedo dormir
Truco: Poner el aire acondicionado
No puedo dormir
Truco: Jugar con una pelota anti estrés
No puedo dormir
Truco: Resoplar cada 5 segundos.
No puedo dormir
Truco: Contar dientes con la lengua.
No puedo dormir
Truco: Buscar las nosecuantas diferencias de tener los ojos abiertos o cerrados en la oscuridad.
No puedo dormir
Truco: Escribir idioteces
No puedo dormir
Truco:... continúa



28.8.08

Volvamos otra vez

Unos meses desconectada a penas empezando con esto del blog dicen mucho del tipo de persona que soy.

A pesar de mi alejamiento de estos mundos y del de mi mente con mi propio cuerpo no lo llevo mal del todo y, poco a poco, me vuelvo a adaptar.

Viajar supongo que ha sido la mejor decisión que he tomado en este período de tiempo.
Si os interesa el resumen de lo que fue el paseo por Senegal os aconsejo que leáis este post de David, uno de mis compañeros de viaje.
A mi no se me ocurren palabras para describir la aventura y creo que él ha dado justo en el clavo al elegirlas.
Coincido con él en todo lo que puedo coincidir y creo que soy totalmente incapaz de hacerlo mejor. Así que ese es el resumen oficial de mi viaje.
Aporto de mi experiencia personal que he disfrutado cada momento del viaje, pero he sentido que no estaba entera. No era capaz de sentir con la intensidad que debía (según mi criterio) algunos momentos.
Me senté varias veces a reflexionar y creo que fue en Ile de Saloum, con el mar de frente, donde comprendí que lo que necesito es eso. Quiero sentarme frente a un paisaje bonito y ser tan egoísta para no preocuparme de nada ni nadie, incluso tampoco de mi.
Desconectar ese 20% que sigue activo en mí y averiguar si he de recuperar o por el contrario anular lo poco que me queda de cordura.

10 días no dan para tanto.



27.5.08

667915

Últimamente me siento diferente al resto de la gente.
Me veo como un ser extraño en una tierra que no es la suya y rodeado por entes de todas clases que creen que soy uno más.
Me hablan en su idioma, como explicándome algo y, contra toda lógica, mi cuerpo gesticula y de mi boca salen sonidos que ellos entienden pero yo no.
No soy consciente de lo que he dicho, ni de lo que ellos me han dicho a mi...

Puede que aquí las cosas sean así, que sólo se actúe sin pensar, sin entender.
Que todos se sientan como yo.